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Terapia individual



Tratamiento de la Ansiedad y del Estrés.


Para conseguir una terapia más breve, eficaz y prevenir recaídas, abordamos tanto los aspectos conscientes como los inconscientes del problema y tenemos en cuenta los diferentes niveles en los que la ansiedad se manifiesta: emocional, cognitivo, conductual y somático.

Hoy mismo puedes obtener recursos para manejar tu ansiedad.

Ya puedes aumentar tu confianza y autoestima.

Abandona el miedo y la angustia.


Qué es la ansiedad

La ansiedad y el miedo son respuestas del organismo ante lo que es percibido como una amenaza.
Mientras el miedo se presenta ante un estímulo concreto, la ansiedad es activada por una amenaza más difusa, menos clara. Ambas activan la respuesta de lucha o huida, nos preparan para la acción y en ciertos momentos resultan necesarias. El problema viene cuando la ansiedad o miedo son desproporcionados, limitantes o suceden ante estímulos que objetivamente no representan un peligro y nos encontramos con una ansiedad desadaptativa que hace sufrir o limita la vida de la persona. Entonces hablamos de un trastorno de ansiedad. 


Síntomas de la ansiedad

Si tienes algunos de los siguientes síntomas es hora de buscar ayuda. Los síntomas de la ansiedad pueden ser:
  • Somáticos: mareos, sudoración excesiva, taquicardia, sensación de ahogo, temblores, rigidez o debilidad muscular, insomnio, etc.
  • Cognitivos: pensamientos obsesivos, pensamientos  negativos o catastróficos.
  • Conductuales: hiperactividad motora, escapar o huir de ciertas situaciones o realizar conductas como fumar o beber alcohol.
  • Emocionales: angustia, miedo, sensación de falta de control, irascibilidad, etc.

Causas de la ansiedad

La mayoría de las personas que sufren de ansiedad reconocen que su miedo es “irracional”, pero no pueden evitar sentir de ese modo. Esto sucede porque el miedo y la ansiedad son emociones, y no están producidos por su mente consciente o racional, sino por su subconsciente.

Pero, ¿por qué nuestro inconsciente nos produce síntomas horribles que nos hacen sufrir?, ¿cómo puede ser que nosotros nos los estemos provocando? Hay muchas personas a las que les cuesta aceptar que ellos mismos están produciendo esa ansiedad. Para poder entender esto tenemos que recurrir de nuevo a esas dos partes de nosotros mismos: la consciente y la inconsciente.

A nivel consciente los síntomas de ansiedad o el miedo nos pueden parecer sumamente desagradables, y por tanto a ese nivel los rechazamos. Otra cosa muy distinta ocurre a nivel inconsciente, ya que la función prioritaria de esta parte es garantizar nuestra supervivencia.

Hace miles de años era un mecanismo muy acorde a las amenazas que se le presentaban al ser humano, como en el caso de los depredadores o las luchas cuerpo a cuerpo. Hoy en día, el peligro para nosotros no suele requerir actividad física, por lo que toda esa descarga de adrenalina que nos prepara para huir o luchar no nos resulta del todo eficaz.

Para entender las causas de la ansiedad tenemos que comprender que aunque la respuesta de ansiedad se produzca ante un estímulo que no es objetivamente peligroso, el cerebro de la persona que sufre ansiedad sí lo percibe como amenazante, por lo que se defiende activando ese mecanismo ancestral de lucha o huida que hoy llamamos ansiedad.

Otra forma de darse cuenta de cómo una parte de nosotros produce la ansiedad es pensando  en el mecanismo del dolor y en cómo, aunque nosotros no queramos sentir dolor, nuestro  cuerpo produce esa señal para avisarnos de que algo va mal, priorizando nuestra supervivencia  a nuestro bienestar.

Gracias a la psicoterapia combinada con técnicas sistémico-estrátegicas, cognitivo-comportamentales, gestálticas y PNL podrás conseguir:
  • Aumentar tu tranquilidad.
  • Ayudarte a comprender qué activa tu respuesta de ansiedad y para qué.
  • Aprender a controlar tu ansiedad sin que te desborde.
  • Cambiar las memorias emocionales asociadas al miedo o la ansiedad.
  • Modificar pensamientos o creencias disfuncionales que aumentan la ansiedad.
  • Aumentar tu confianza, autoestima y autonomía.
  • Desarrollar nuevos patrones de interacción con tu entorno más funcionales.

Ansiedad y problemas asociados al estado ansioso
  • Trastorno obsesivo compulsivo (TOC)
  • Fobia Social
  • Agorafobia
  • Estrés
  • Hipocondría (miedo a padecer una enfermedad)
  • Trastorno de pánico (ataques de ansiedad o crisis de angustia)
  • Trastorno dismórfico corporal (preocupación por los defectos físicos)

Trastorno obsesivo compulsivo (TOC)


El trastorno obsesivo compulsivo (TOC) es un trastorno de ansiedad que se caracteriza por la aparición de ideas, pensamientos, imágenes o impulsos recurrentes e intrusivos (obsesiones).

La persona intenta rechazar estos pensamientos obsesivos, ya sea mentalmente, suprimiéndolos o ignorándolos, o mediante la realización de  conductas compulsivas o rituales repetitivos (compulsiones).

Aunque las temáticas más conocidas son las de limpieza o comprobación, hay muchos tipos de obsesiones diferentes, que van desde obsesionarse con la propia respiración hasta el miedo a hacer daño a alguien.

El TOC produce una merma en la calidad de vida de la persona, que está en constante lucha consigo misma, y suele interferir en su vida personal y en las relaciones con los demás.

Síntomas del TOC

Los síntomas del trastorno obsesivo pueden incluir obsesiones y compulsiones:

Pensamientos obsesivos u obsesiones: 

Las obsesiones  son ideas, pensamientos, imágenes o impulsos  recurrentes que la persona considera intrusivos o inapropiados y que causan un intenso sufrimiento emocional. Normalmente, en algún momento, la persona reconoce que esas ideas son absurdas o irracionales pero no puede evitarlas. 

Las obsesiones pueden manifestarse de varias maneras:
  • Miedos o temores obsesivos como el miedo a contaminarse o contraer una enfermedad.
  • Impulsos obsesivos de carácter agresivo o sexual, por ejemplo el miedo a hacerle daño a un hijo o una imagen pornográfica recurrente.
  • Ideas obsesivas como por ejemplo la obsesión por el paso del tiempo o escrúpulos religiosos.
  • Dudas obsesivas como preguntarse a sí mismo si ha realizado un acto en concreto como por ejemplo cerrar la puerta con llave. 

Compulsiones:

Las compulsiones son actos motores o mentales que la persona lleva a cabo para intentar neutralizar la ansiedad que le produce el pensamiento obsesivo. Las compulsiones pueden ser:
  • Conductas compulsivas como por ejemplo lavarse las manos, ordenar o comprobar que el gas está cerrado.
  • Actos mentales como contar, rezar, analizar una conversación o repasar mentalmente un acontecimiento.


Fobia social


Vivimos en sociedad. Es imposible no relacionarse. Pero, a veces, nos cuesta hablar con los demás. En muchas otras, incluso ni iniciamos una relación por un exceso de timidez o por pánico a relacionarnos con otras personas. Estos son algunos de los síntomas de la Fobia social. Si la fobia social es extrema, pueden aparecer ataques de pánico, taquicardias, sudoración excesiva y mareos. En estos casos el tratamiento de la fobia social es imprescindible.

¿Es tu caso? ¿Sabes que hay muchas personas como tú? Algunas optan por dar el paso y solicitar ayuda terapéutica para encontrar una una solución y otras se aíslan cada día más. 

En MuchasVidas Psicología, conocemos las técnicas más eficaces porque queremos que dejes de ser una persona tímida y logres las relaciones sociales que tanto anhelas.


¿Qué es la Fobia Social?

Tienes fobia social si tienes miedo ante  las situaciones sociales. Las evitas o tienes pensamientos negativos sobre ellas. Te preocupas porque otros te juzguen o te evalúen de forma negativa.

Todos podemos tener cierta timidez cuando entramos en círculos nuevos pero si sientes una timidez exagerada que llega a ser un problema real, entonces, hablamos de fobia social.

Seguramente, se habrá iniciado cuando eras adolescente o en tus primeros años de juventud. Si no lo tratas a tiempo, se puede convertir en un trastorno crónico.


Tipos de fobia social

Nos podemos encontrar con dos tipos de fobia social:
  • Fobia social generalizada. El miedo aparece en cualquier situación en la que te relacionas con otros.
  • Fobia social situacional.  La ansiedad social aparece en situaciones concretas. Por ejemplo, al hablar en público, al iniciar conversaciones con desconocidos o cuando te diriges a personas de autoridad. 

Causas de la Fobia Social

La persona con fobia social suele tener una baja autoestima. Normalmente, se autoexige demasiado y es muy susceptible a las opiniones de los demás.  Suele ser su mayor juez y la baja autoestima está detrás del origen de esta timidez patológica.

También pueden influir causas sociales como: 
  • Ambiente familiar sobreprotector o excesiva dependencia de uno de los progenitores.
  • Educación muy exigente.
  • Rechazo en la infancia por parte de compañeros de clase.
  • Experiencias traumáticas vividas en el pasado.

Tratamiento para la fobia social y terapia para la timidez:

Mediante la terapia más adecuada, puedes obtener:
  • Manejo de habilidades sociales
  • Mejor relación con los demás
  • Aumento de autoestima
  • Superación de miedos
  • Más seguridad


Agorafobia


¿Tienes miedo de estar en un sitio público y temes la posibilidad de sufrir ataques de pánico? ¿Evitas estar en lugares en donde se concentra mucha gente, como centros comerciales, eventos, tiendas, transportes públicos? ¿Necesitas que alguien te acompañe para sentirte seguro fuera de casa?

En ese caso, es probable que sufras de agorafobia, un trastorno que puede llegar a limitar profundamente tu vida diaria pero que tiene solución. De hecho, debes saber que no estás solo, la agorafobia afecta entre el 1,5 y el 3,5% de la población mundial. Se estima que entre el 1-5% de los españoles desarrollará algún episodio agorafóbico a lo largo de su vida. 


¿Qué es la agorafobia?

La agorafobia puede aparecer de manera aislada o presentarse junto al trastorno de angustia. Se caracteriza por una ansiedad permanente cuando te encuentras en lugares o situaciones donde escapar puede resultar difícil (o embarazoso) o en las cuales, en el caso de aparecer una crisis de angustia inesperada, no podrías recibir ayuda.

Los temores agorafóbicos suelen estar relacionados con situaciones puntuales, como estar solo fuera de casa, estar lejos de un hospital, mezclarse con la gente o hacer cola, pasar por un puente, viajar en avión, autobús, coche, metro o tren.

Como la persona le teme a estas situaciones, opta por evitarlas. Por ejemplo, puede limitar el número de viajes o incluso se resiste a emprenderlos, ya que tiene miedo de que aparezca la ansiedad o se desencadene una crisis de angustia. Obviamente, esto restringe mucho su vida cotidiana, en los casos más graves incluso llegan a recluirse dentro de casa durante meses o años y solo salen para realizar las tareas indispensables.


Síntomas de la agorafobia

La agorafobia desencadena síntomas muy molestos que pueden llegar a despertar un gran temor, ya que no se limitan al plano psicológico sino que incluso provocan intensas reacciones fisiológicas.

Dentro de los síntomas físicos podemos encontrar:
  • Respiración acelerada
  • Presión en el pecho
  • Diarrea
  • Sudoración excesiva
  • Náuseas
  • Temblores
  • Mareos
  • Micción frecuente
Dentro de los síntomas psicológicos se encuentran:
  • Depresión         
  • Miedo y ansiedad
  • Inseguridad
  • Dependencia de los demás
  • Sensación de soledad
  • Sensación de irrealidad
  • Miedo a morir, el cual se experimenta fundamentalmente durante la crisis de angustia
  • Sensación de pérdida del control

Causas de la agorafobia

A menudo la agorafobia se desencadena como resultado de una experiencia de ansiedad aguda en un lugar público. En ese momento la persona realiza una atribución errónea, es decir, atribuye su malestar emocional al hecho de que hay demasiadas personas alrededor o la asocia a la situación. De esta forma, cada vez que tenga que salir, comenzará a experimentar una ansiedad anticipatoria y, con el paso del tiempo, esta desembocará en una fobia. Sin embargo, la agorafobia es mucho más que una atribución errónea, se trata de un trastorno multicausal de origen biopsicosocial.

No obstante, la susceptibilidad biológica no es un motivo suficiente para desarrollar el trastorno. Además de esa sobreactivación, estas personas suelen mostrar una preocupación excesiva por los síntomas que experimentan, lo cual les lleva a adoptar una actitud hipervigilante que genera a su vez un círculo vicioso que intensifica los síntomas.

Al percibir el peligro, el nivel  de ansiedad aumenta, y al notar que la ansiedad comienza a crecer, esta alimenta el miedo, y con él se exacerban las reacciones fisiológicas. También se ha apreciado que las personas con agorafobia tienen una tendencia a depender de los demás ya que en muchas ocasiones tienen poca confianza en sí mismos. En muchos casos esto se debe a que recibieron una educación demasiado sobreprotectora que no les alentó a enfrentar sus miedos.

Además del condicionamiento biológico y la educación recibida, la agorafobia también se ha vinculado a hechos vitales importantes que provocan periodos de estrés prolongados, como los conflictos interpersonales. Estas situaciones actuarían como un factor desencadenante, serían la llama que prende la mecha.

A veces los síntomas de ansiedad aparecen tiempo después de que se haya producido el factor desencadenante, cuando parece que ya ha pasado todo. Es por ejemplo el caso de las personas que cuidan de un familiar enfermo durante largo tiempo, mientras están cuidándole están “aguantando”, y es después de este periodo de esfuerzo cuando surgen las crisis de pánico o la agorafobia.


Consecuencias de la agorafobia

La persona agorafóbica experimenta un temor muy intenso ante la perspectiva de tener que salir de su casa, por lo que su vida diaria se ve seriamente limitada. En un primer momento seguirá realizando las tareas cotidianas pero con un alto grado de ansiedad y angustia, hasta que llega un punto en el cual comenzará a evitar algunos lugares o el salir sin compañía a la calle, y quizás hasta se ausente del trabajo, por lo que algunos incluso pueden llegar a tener graves problemas laborales e incluso perder su empleo.

La sensación de alivio que experimenta cuando está en casa o en compañía le incita a pedirles a las personas cercanas que le ayuden con las tareas que requieren salir a la calle. De esta forma se va recluyendo y, a la larga, puede llegar a perder el contacto con sus amistades, ya que no encuentra el espacio para pasar tiempo con ellos. Si tiene pareja, la agorafobia también suele provocar problemas en la relación.

La vida de la persona que sufre de agorafobia no es sencilla, ya que suele experimentar fuertes sentimientos de culpa hacia sus seres queridos ya que es consciente de que depende de ellos. Esta situación genera una baja autoestima y no es extraño que algunos busquen refugio en el alcohol o dependan de los ansiolíticos.

En algunos casos la agorafobia conduce a cuadros depresivos y a menudo genera comportamientos hipocondríacos. Además, si no se trata a tiempo, suele agravarse. De hecho, se considera el trastorno fóbico más discapacitante.



Estrès


El estrés es una respuesta natural del ser humano ante ciertas situaciones que implican una sobrecarga.

Cuando el estrés se convierte en crónico es cuando puede tener consecuencias fatales tanto en nuestra salud física como en la emocional.

Hay muchos estudios que avalan el aumento del estrés en la sociedad española. Por ejemplo, el Instituto de Biomecánica de Valencia (IBV), publicó en mayo de 2012 un informe en el que se revelaba que el 70% de los españoles opinaba que el principal obstáculo para su calidad de vida era el estrés.


¿Qué es el estrés?

El estrés es la respuesta física o emocional que utilizamos ante una presión concreta.

El estrés puede ser de dos clases:

1. Estrés positivo, como por ejemplo el que puede sentir un actor experimentado antes de salir a escena. Este tipo de estrés te mantiene alerta e incluso, en situaciones de peligro, puede salvarte la vida porque te da la fuerza suficiente para defenderte ante un ataque o accidente.

2. Estrés negativo, que es al que nos referimos usualmente cuando hablamos de estrés. La respuesta es exagerada y entonces, comienza a afectar a tu salud y a las relaciones con tu entorno.


Síntomas del estrés

Los síntomas del estrés pueden ser físicos, psicológicos o conductuales.

A nivel físico, estos son las más comunes:
  • Tensión y dolores como el dolor de espalda o cabeza.
  • Problemas en el aparato digestivo  como, cólon irritable, dispepsia, acidez de estómago, gases y digestiones pesadas.
  • Trastornos coronarios
  • Trastornos endocrinos
  • Diabetes
  • Cansancio físico

A nivel psicológico o emocional:
  • Ansiedad, angustia y nerviosismo
  • Depresión y alteraciones en el estado de ánimo
  • Dificultades para tomar decisiones
  • Problemas de concentración  y de memoria
  • Fatiga mental
  • Irritabilidad
  • Insomnio
  • Lentitud de pensamiento y sensación de embotamiento mental

Los síntomas conductuales más frecuentes son:
  • Bruxismo (rechinar los dientes)
  • Alteración en la ingesta de alimentos, ya sea por exceso o por defecto
  • Beber alcohol en exceso
  • Fumar más frecuentemente
  • Onicofagia (comerse las uñas)
  • Tics nerviosos

Causas del estrés

En este caso, las causas se pueden dividir en causas a nivel interno o externo:

A nivel externo:
  • Dificultades en las relaciones
  • Cambios vitales o a nivel laboral
  • Problemas financieros
  • Problemas familiares 

A nivel interno:
  • Pesimismo
  • Autocrítica
  • Expectativas poco realistas
  • Perfeccionismo

¿Tienes algunos de los síntomas? ¿Te reconoces en algunas de las causas?

Podemos, queremos, sabemos cómo ayudarte a reducir el estrés.


Consecuencias del estrés

Las consecuencias del estrés negativo o crónico nunca serán buenas ni para ti, ni para tu salud. Muchas de las enfermedades crónicas son enfermedades psicosomáticas, en las cuales juega un papel muy importante el estrés.

El estrés podría desarrollar otras enfermedades como ataques al corazón, problemas gastrointestinales y colon irritable, insomnio, Depresión, obesidad, problemas de piel …


Programa de gestión del estrés para empresas

Reducir el estrés laboral supone un menor absentismo, una mayor satisfacción y motivación laboral, y sobre todo un aumento significativo de la productividad. 

Diseñamos programas para reducir el estrés a medida para las empresas que nos lo solicitan. 

Si tienes una empresa o un negocio, seguro que deseas que tus trabajadores estén motivados, satisfechos y gestionen bien su tiempo. Podemos aumentar la productividad de tus trabajadores. Contacta con nosotros y te haremos una propuesta adaptándonos a tus necesidades. ¿Alguna vez has calculado qué coste supone para tu empresa el que tus trabajadores no sepan manejar el estrés?



Hipocondría


Las enfermedades existen. A todos nos preocupan, pero cuando la preocupación se convierte en obsesión y es infundada, estamos hablando de un problema mayor. 
¿Sientes que estás obsesionado con tu salud?

¿Estás constantemente visitando a tu médico o examinando tu cuerpo?

La hipocondría está afectando tu vida y la ayuda psicológica te puede ayudar y darte la tranquilidad que necesitas.


¿Qué es la hipocondría?

La hipocondría es una preocupación excesiva de la persona con su salud y bienestar, que se puede convertir en una obsesión en relación a la enfermedad.

Normalmente, los hipocondriacos repiten muchas visitas al doctor y tienen miedos poco realistas a tener una enfermedad grave.

Aun cuando el médico o los exámenes médicos les aseguran que su salud es correcta, siguen pensando que no es así. Incluso síntomas menores como moqueo o un breve dolor de garganta les hacen pensar que tienen una enfermedad muy grave.


Causas de la hipocondría

¿Por qué se desarrolla la hipocondría? Te ayudamos a buscar el origen. Aunque la causa no está muy delimitada, el origen podría estar en alguna de las siguientes teorías:

La creencia de que te mereces la enfermedad debido a algunos errores reales o imaginados cometidos en el pasado:
  • Estar enfermo en algún momento te ha aportado “beneficios”, o lo que en psicología llamamos “ganancias secundarias”. Por ejemplo, muchos niños que han estado enfermos recibieron atención  en su infancia por esta causa, e inconscientemente pueden buscar la atención de adultos por el mismo medio. Quizá también has tenido algún hermano que recibía atención extra por estar enfermo regularmente.
  • La hipocondría puede estar relacionada con otros problemas como la ansiedad o el Trastorno Obsesivo Compulsivo.
  • Alguien de tu entorno acaba de fallecer o se acerca la edad en la que alguno de tus familiares falleció por una enfermedad concreta.
  • En tu familia ha estado muy presente la enfermedad y has visto sufrir o preocuparse por esta causa a alguno de tus padres.


Trastorno de pánico


Un ataque de ansiedad es fácil de identificar para un psicólogo, pero muy difícil para la persona que lo sufre por primera vez.

De hecho, lo primero que la persona piensa cuando sufre un ataque de ansiedad es que algo muy grave le está pasando. Lo más frecuente es pensar que se está sufriendo un ataque cardiaco, que se está a punto de morir o que se está a punto de desmayarse, perder el control o “volverse loco”.

Por eso, lo primero que la persona tiene que interiorizar es que un ataque de ansiedad es algo terriblemente desagradable, pero no peligroso. Si aprendemos a entrar en contacto con nuestras emociones y a manejar la ansiedad cuando se produce una crisis de angustia, podremos dejar atrás los ataques de ansiedad.

En MuchasVidas Psicologia te ayudamos a entender el  por qué de tu ansiedad y el por qué de tus emociones. Trabajamos con las terapias más vanguardistas que existen para que puedas superar el trastorno de pánico. No tienes por qué seguir sufriendo un ataque de ansiedad tras otro. 

La solución puede estar muy cerca. Deja que te ayudemos.


Síntomas de un ataque de ansiedad o pánico

En muchas ocasiones, lo más difícil es identificar un ataque de ansiedad o de pánico como tal. Muchas personas, cuando sufren un ataque de ansiedad creen que les está dando un ataque al corazón, debido a lo intensas y desagradables que son las sensaciones que se experimentan en el transcurso de un ataque de ansiedad.                                                   
La característica principal de un ataque de ansiedad o de pánico es la aparición aislada y temporal de miedo o malestar de carácter intenso, que se acompaña de al menos 4 de un total de los siguientes síntomas somáticos o cognoscitivos:
  • Palpitaciones, sacudidas del corazón o elevación de la frecuencia cardiaca
  • Sudoración
  • Temblores o sacudidas
  • Sensación de ahogo o falta de aliento
  • Sensación de atragantarse
  • Opresión o malestar torácico
  • Náuseas o molestias abdominales
  • Inestabilidad, mareo o desmayo
  • Desrealización (sensación de irrealidad, de extrañeza) o despersonalización (sentirse separado de uno mismo)
  • Miedo a perder el control o volverse loco
  • Miedo a morir
  • Perestesias (sensación de entumecimiento u hormigueo)
  • Escalofríos o sofocaciones

Cuando estas crisis han sido recurrentes y has empezado a preocuparte durante más de un mes por la posibilidad de padecer un nuevo ataque de ansiedad y por sus posibles implicaciones y consecuencias, o empiezas a cambiar significativamente tu conducta a causa de estas crisis, hablamos de un trastorno de angustia o trastorno de pánico.


Consecuencias de un ataque de ansiedad

El mayor peligro para una persona que tiene un ataque de ansiedad no es morirse, (nadie muere por sufrir un ataque de ansiedad), sino desarrollar una agorafobia. 

Veamos porqué.

Un ataque de ansiedad o pánico surge de manera repentina e inesperada, la mayoría de las veces, sin una causa aparente. Una vez que se ha sufrido un ataque de ansiedad es fácil que la persona empiece a temer sufrir otro ataque de ansiedad, por lo que se produce lo que llamamos “el miedo al miedo”, una espiral de miedo que perpetúa el trastorno.

La preocupación porque el ataque de ansiedad se repita, aumenta el nivel de ansiedad general en la persona, lo que predispone a volver a sufrir otras crisis. Además, como no se encuentra una causa inmediata al ataque de ansiedad, se  asocia el lugar donde ocurre el ataque de ansiedad con la ansiedad misma, y se empieza a evitar situaciones o lugares o se busca una seguridad externa, como el ir acompañado o tener un hospital cerca por si “pasa algo”.

Pero como la causa real del ataque de ansiedad no se soluciona, la persona sólo agrava su situación: los ataques de ansiedad siguen repitiéndose, la inseguridad y la dependencia crecen y la calidad de vida disminuye al no poder llevar una vida normal a causa del miedo.


Causas de los ataques de ansiedad

Aunque la causa física de los ataques de ansiedad se encuentre en la hiperactivación de la amígdala, la cual se activa cuando percibe que estamos en peligro, lo importante para resolver el problema es llegar a descubrir porqué o para qué se dispara en nosotros la señal de alarma o amenaza ante estímulos que objetivamente no lo son.

Aunque la persona que sufre un ataque de ansiedad intenta encontrar la causa en lo que pasó inmediatamente antes del ataque de ansiedad, pero la causa de su ansiedad no está ahí. En todo caso, lo que puede suceder es que una situación concreta desencadene el ataque de ansiedad, pero es nuestro inconsciente el que hace que estemos en alerta y cualquier pequeño estímulo que percibimos como “amenazante” puede ser “la gota que colma el vaso”, pero no la causa última del problema.

Detrás de los ataques de ansiedad siempre hay una sensación o creencia, consciente o inconsciente, de que hay algo con lo que no podemos lidiar en nuestra vida, algo que se escapa a nuestro control, algo a lo que sentimos que no podemos enfrentarnos con los recursos de los que disponemos.

A través del tratamiento psicológico encontramos el origen real y la función de los ataques de ansiedad, además de dotar a la persona de estrategias y herramientas para controlar su ansiedad, y en definitiva su vida, no desde el miedo y la evitación, sino desde la seguridad y la confianza.



Trastorno dismórfico corporal


¿Qué es el trastorno dismórfico corporal?

La persona con este problema cree que tiene un defecto físico o exagera la realidad, potenciando un defecto leve.

Aunque es más probable que este tipo de preocupación por los defectos físicos comience en la adolescencia, es algo que se puede dar en todas las edades.

Lo más habitual es encontrarse un defecto en la cara: cicatrices, granos, aspecto de la nariz, labios, pómulos.

Una frase típica que repite una persona con este trastorno es: ¡Qué nariz más grande tengo! No me gusta nada.

También, se puede preocupar por otras partes del cuerpo: piernas, talla de pecho, forma del cuerpo …

Se podría diferenciar aquí entre hombres y mujeres. Las mujeres se preocupan más por la cara, pelo y pecho y los hombres, más por el aspecto y tamaño de sus genitales.


Síntomas más comunes del trastorno dismórfico corporal:
  • Has incrementado el ejercicio físico.
  • Te autoexaminas constantemente.
  • Te miras mucho al espejo.
  • Inseguridad a la hora de vestir.
  • Adicción a los productos de maquillaje o belleza.
  • Afición a la cirugía estética.

Causas del trastorno dismórfico corporal

¿Por qué una persona se preocupa tanto por su físico mientras que otros lo aceptan?

Las causas del trastorno dismórfico corporal no están en el físico, sino en la mente de la persona.

Normalmente, la persona se deja influenciar negativamente por la publicidad o medios de comunicación y los estándares de belleza. Se compara con los demás y ansía una imagen ideal.

La presión de los amigos o de la familia puede ocasionar que la persona no acepte su cuerpo y busque fallos en todo momento.

El perfeccionismo es otra causa muy habitual.

La baja autoestima siempre es la base sobre la que se asienta esta preocupación excesiva por los defectos físicos, por lo que una psicoterapia eficaz se ocupará no sólo de tratar la obsesión, sino también de aumentar y fortalecer la autoestima de la persona.


Consecuencias de la preocupación por defectos físicos

Cuando te preocupas por tus defectos físicos, tiendes a aislarte de los demás.

En muchos casos, la persona se somete a intervenciones de cirugía estética innecesarias, las cuales no suponen una solución, pues la persona que sufre un trastorno dismórfico corporal suele quedar insatisfecha con el resultado, y en muchos casos llega a creer que su aspecto físico ha empeorado tras la operación.

En casos extremos, en los que la persona está excesivamente obsesionada y exagera sus defectos, se puede llegar a la depresión o incluso al suicidio.


Tratamiento del trastorno dismórfico corporal

Mediante la atención psicológica más adecuada, puedes conseguir:
  • Más autoestima
  • Mejor relación con tu cuerpo
  • Más confianza en general
  • Más tranquilidad
  • Mayor equilibrio emocional


Tratamiento de la Depresión.


¿Qué es la depresión?. Síntomas

La depresión es un trastorno emocional mantenido en el tiempo que se caracteriza por diferentes síntomas a diferentes niveles: emocional, conductual, cognitivo y somático.

Los síntomas más habituales  que se tienen en cuenta para hacer un diagnóstico de depresión son el decaimiento, la falta de motivación y de interés por las cosas, la dificultad para disfrutar de las actividades o de las relaciones sociales y para actuar y tomar decisiones, el insomnio y la disminución del deseo sexual.

La tristeza suele ser un síntoma característico, pero cuando la depresión es más grave o está más avanzada la persona puede llegar a sentirse desconectada de sus sentimientos, como emocionalmente muerta. Además, a nivel cognitivo estos síntomas se ven acompañados por pensamientos negativos sobre uno mismo, el mundo y el futuro.

Cuando los síntomas de la depresión son leves pero se extienden en el tiempo durante al menos dos años, estaríamos hablando no de depresión sino de distimia.

Tratamiento para depresión. La psicoterapia te ayuda. 

Con el tratamiento adecuado,  la depresión se  supera y se puede volver a disfrutar de la vida. Ponemos a tu disposición diferentes abordajes terapéuticos. En una primera entrevista gratuita evaluaremos tu caso y te ofreceremos una orientación sobre el tratamiento más adecuado para ti.

Es muy común que con toda la mejor intención se le diga al deprimido frases hechas como “anímate, haz un esfuerzo”, “estás así porque tú quieres”, o “no tienes motivos para estar así”.

Este tipo mensajes hacen que la persona que pasa por una depresión se sienta incomprendida y desde luego no le ayudan a sentirse mejor.

  • Apatía emocional y falta de motivación
  • Distimia (depresión leve mantenida en el tiempo)
  • Duelo (pérdida de un ser querido)
  • Trastorno bipolar


Apatía emocional y falta de motivación


¿Qué es la apatía?

La apatía se define como la ausencia o eliminación de emoción, sentimiento, preocupación o pasión. La persona con apatía tiene indiferencia a cualquier cosa o evento.

Mira a tu alrededor. Seguro que conoces a personas a las que les ocurre de vez en cuando: sienten que algo no les apetece. O quizá, un día, de vez en cuando, tienen apatía por alguna actividad. Es algo que la gran mayoría de personas podemos tener en ocasiones.

Pero, la apatía a largo plazo es la que realmente necesita el apoyo de profesionales de la psicología.


Síntomas de la apatía

Podemos dividir los síntomas en cinco tipos:
  1. Anímicos: tristeza, abatimiento, irritabilidad, nerviosismo, cansancio.
  2. Conductuales: desmotivación.
  3. Cognitivos: menos atención, memoria, concentración.
  4. Físicos: insomnio, pérdida de apetito y menor deseo sexual.
  5. Interpersonales: se daña la relación con el entorno. La vida social casi desaparece.

La apatía. ¿Por qué se produce?

Muchas causas pueden estar detrás del origen de tu apatía. En algunas ocasiones, está asociado a cumplir años. De hecho, hay más tendencia a sufrir apatía en las personas de más edad.

De todas formas, si diferenciamos en tipos de apatía, ésta se puede dar en todas las edades. Por ejemplo, la apatía sexual aparece cuando una de las partes de la pareja no siente deseo sexual por la otra parte. O la apatía escolar se ve en niños o adolescentes que no están motivados por asistir a clase o por el estudio.

También, algunas enfermedades como el parkinson o hipertiroidismo pueden dar lugar a que se produzca apatía.

Finalmente, no todos pero algunos medicamentos contra la depresión podrían tener efectos secundarios que causen apatía.


La apatía y sus consecuencias

Pongamos un ejemplo claro de la apatía y sus consecuencias. En el trabajo, ser una persona apática tiene estos efectos:
  • El trabajo queda sin hacerse.
  • Hay demasiados errores.
  • La persona está presente pero como si no lo estuviese.
  • No hay consecución de objetivos.
  • Demasiada distracción durante la jornada laboral.
  • Reuniones poco fructíferas.

Tratamiento de la apatía

Al contrario de lo que muchos piensan, la apatía no se debe a algo que haya ocurrido a nivel externo sino a una variable interna. Seguro que conoces a personas que tenían todo lo necesario para triunfar en sus vida y no lo han logrado y personas sin posibilidades externas que han conseguido éxitos con ganas, lucha y motivación.



Crisis existencial


Qué es una crisis existencial?

Las crisis aparecen cuando no somos capaces de enfrentar determinado acontecimiento echando mano a los recursos con los cuales siempre habíamos contado. La crisis existencial, en particular, se caracteriza porque implica un cambio en nuestra identidad, normalmente nos sentimos como si fuésemos otra persona o cambian aspectos importantes en nuestra cosmovisión.

Durante la crisis existencial atravesamos un periodo de introspección en el cual nos cuestionamos aspectos que hasta ese momento habíamos dado por sentados o que no nos preocupaban demasiado, generalmente sobre la propia existencia, como por ejemplo: ¿cuál es el sentido de mi vida? o ¿qué haré con mi vida?

Aunque se trata de preguntas que todos nos hemos hecho en algún momento, cuando se desata una crisis existencial, estas cuestiones adquieren un carácter perentorio; es decir, no nos dejan descansar hasta no hallar una respuesta ya que generan un intenso estado de desasosiego y angustia.

Por otra parte, las preguntas que nos planteamos durante una crisis existencial no tienen un contenido meramente intelectual sino que implican un elevado compromiso personal. La respuesta que estamos buscando no va dirigida a satisfacer una necesidad filosófica sino a reencauzar el sentido de nuestra vida. 


Los síntomas de la crisis existencial

Podrás saber que estás atravesando una crisis existencial cuando:
  • Te sientes constantemente aburrido/a
  • Las actividades que antes te motivaban han perdido su valor pues ya no les encuentras sentido
  • Tienes una sensación de insatisfacción generalizada, aunque las cosas marchen bien
  • Crees que debes darle un vuelco a tu vida pero no sabes exactamente cómo hacerlo
  • Tienes una sensación de extrañeza contigo mismo, como si fueses otra persona
  • Empiezas a cambiar tus hábitos para probar cosas diferentes pero estas no te satisfacen por completo
  • Comienzas a pensar que has saltado algunas etapas de tu vida o que te faltan muchas experiencias por vivir
  • Te sientes extremadamente agotado/a desde el punto de vista emocional
  • Te cuestionas las decisiones más importantes que has tomado a lo largo de tu vida, como la elección de la profesión o de la pareja
  • Tienes miedo al futuro pues no logras vislumbrarlo con claridad

Las causas de la crisis existencial

La crisis existencial está profundamente vinculada al proceso de crecimiento y maduración por lo que puede ocurrir en cualquier momento de la vida, excepto en la infancia. De hecho, es habitual durante la juventud, una etapa en la que debemos enfrentarnos a cambios muy profundos, aunque también se puede apreciar en la adultez o incluso en la tercera edad.

En algunos casos es posible encontrar un factor desencadenante, una situación particularmente significativa y/o estresante para la persona que le obliga a tomar una decisión, como cuando debemos elegir una profesión o nos planteamos tener un hijo. Sin embargo, otras veces no es posible encontrar un hecho concreto.

No obstante, las verdaderas causas de la crisis existencial son mucho más profundas y se deben buscar en:
  • La sensación de estar solo y aislado en el mundo
  • La comprensión del verdadero alcance de la mortalidad
  • No hallar un propósito para la vida
  • La toma de conciencia de los propios límites
  • No sentirse satisfecho con lo que se ha logrado hasta el momento

Las consecuencias de una crisis existencial

Cada persona es un mundo y no todas experimentan la crisis existencial de la misma manera. De hecho, hay quienes nunca atraviesan por una. Existen personas que viven la crisis de una manera puntual y circunscrita a un periodo de tiempo muy limitado mientras que otras atraviesan un periodo de crisis mucho más largo, intenso y desestabilizador.

En muchos casos, la crisis existencial se resuelve de manera positiva, lo cual implica que la persona logra darle un nuevo sentido a su vida y reestructura algunos de sus hábitos y formas de pensar para que estén en sintonía con su renovado proyecto vital.

No obstante, en algunos casos la crisis existencial no se resuelve satisfactoriamente y la persona cae en lo que se conoce como la “triada cognoscitiva”. Es decir, desarrolla una perspectiva negativa de sí mismo, del mundo y del futuro. Esta percepción puede dar pie a diferentes problemas psicológicos, como:
  • Desesperanza
  • Sentimientos de indefensión
  • Depresión profunda
  • Ideas suicidas

El tratamiento de la crisis existencial

Las respuestas a las preguntas que normalmente plantea una crisis existencial implican un camino de descubrimiento personal, lo cual significa que un psicólogo no te puede ofrecer las respuestas pero puede guiarte en el camino para que las descubras por ti mismo/a.

A menudo las personas se quedan atrapadas en la crisis existencial debido a sus esquemas cognitivos; es decir, no logran trascender el sistema de creencias que le dan sentido a su mundo. Sin embargo, en medio de una crisis, los esquemas que antes habían sido eficaces, dejan de ser adaptativos por lo que es necesario cambiarlos, al menos en parte.

En este punto entra el juego el terapeuta, que te ayudará a tener una visión más objetiva de la situación que estás viviendo y trabajará contigo para que logres encontrarle un nuevo sentido a tu vida.



Crisis personal


¿Qué es una crisis personal?

Existen diferentes tipos de crisis. En primer lugar, hallamos las crisis evolutivas, que están relacionadas con las diferentes etapas que todos pasamos a lo largo de la vida, son cambios previsibles que nos plantean nuevos desafíos y que nos obligan a hacer determinadas reestructuraciones de nuestro “yo”. Las más usuales son: la crisis de la adolescencia, de la mitad de la vida y de la tercera edad, aunque no todas las personas viven estos cambios como una crisis.

En segundo lugar hallamos las crisis situacionales, que están causadas por situaciones imprevistas y repentinas que representan un cambio para el que no estábamos preparados. El divorcio, la aparición de una enfermedad grave, la muerte de una persona querida, la pérdida del trabajo o incluso un cambio de ciudad son algunos de los acontecimientos que pueden dar pie a una crisis situacional.

Sin embargo, ya se trate de una crisis evolutiva o situacional, ambas se caracterizan por poseer una elevada carga emocional que afecta profundamente nuestra capacidad para enfrentar los problemas. Durante ese periodo muchos de nuestros hábitos se desestabilizan y nuestras habilidades para responder de manera adaptativa al medio disminuyen considerablemente. Esto implica cierto grado de incertidumbre y, en muchos casos, la sensación de pérdida del control y de impotencia.

Aunque el atravesar por una crisis personal o vital nos hace sentir mal, también representa una oportunidad para aprender algo nuevo, convertirnos en personas más resilientes y crecer. Las crisis nos permiten reflexionar y en muchas ocasiones promueven un cambio en nuestro sistema de valores y creencias. De hecho, a menudo estas situaciones nos obligan a replantearnos nuestros objetivos en la vida.

Por supuesto, para poder aprovechar la oportunidad de cambio que ofrece una crisis personal es importante que logremos recuperarnos de su impacto emocional y que tengamos el coraje de dar el paso que nos puede sacar de nuestra zona de confort, algo que suele ser muy atemorizante.


¿Cómo saber si has desarrollado un trastorno adaptativo ante una crisis personal?

Generalmente una crisis personal o vital transcurre a través de diferentes etapas, parecidas a las que atravesamos en el duelo ante una pérdida. En un primer momento se instaura la sorpresa por los acontecimientos y poco a poco comenzamos a sentir un aumento de la tensión que puede provocar irritabilidad y una sensación de impotencia. Es probable que a continuación intentemos negar lo que está sucediendo, se trata de un mecanismo de defensa que nos ofrece el tiempo que necesitamos para reestructurar nuestros recursos psicológicos y poder hacerle frente a la situación.

En un segundo momento, comenzamos a aceptar desde el punto de vista racional lo que ha sucedido y nos plantearnos algunas preguntas. Durante esta fase los sentimientos que predominan suelen ser el desconcierto y el miedo. Más tarde se produce la aceptación emocional, una etapa compleja en la que podemos sentirnos enfadados,nerviosos, deprimidos o incluso pueden aparecer problemas psicosomáticos. 

Cuando todo transcurre bien, logramos superar la crisis personal y salir fortalecidos, pero cuando nos estancamos de alguna forma en este proceso podemos desarrollar un trastorno adaptativo, que puede ser de diferentes tipos:
  • Trastorno adaptativo con estado de ánimo depresivo
  • Trastorno adaptativo con ansiedad
  • Trastorno adaptativo mixto, con ansiedad y estado de ánimo depresivo
  • Trastorno adaptativo con alteración mixta de las emociones y el comportamiento

¿Cómo llegamos a una crisis personal?

A lo largo de la vida existen momentos de estabilidad emocional que de vez en cuando son interrumpidos por acontecimientos que rompen el equilibrio que habíamos logrado. Estas situaciones nos desestabilizan y normalmente traen consigo nuevas exigencias que no siempre podemos enfrentar con éxito.

En esos momentos nos sentimos desbordados psicológicamente y necesitamos un tiempo, que podría considerarse como un periodo de transición, para poder adecuamos a las nuevas demandas. 

Obviamente, para lograr adaptarnos tendremos que realizar varios cambios en el plano psicológico y en muchas ocasiones estos son tan drásticos que sobreviene una crisis personal.

Cuando debemos cambiar algunos de nuestros valores, convicciones o nos vemos obligados a reestructurar nuestros objetivos solemos pasar por una etapa de confusión. Durante este periodo podemos sentirnos perdidos y experimentar una sensación de vacío interior. De hecho, la crisis personal casi siempre es una fase de reencuentro con nosotros mismos, de reestructuración de nuestro “yo” y de nuestras metas.


Las consecuencias de atravesar una crisis personal

Una crisis personal se puede enfrentar de muchas formas. Hay quienes necesitan más tiempo para salir de ella y otros incluso necesitan ayuda profesional. No obstante, en sentido general, es normal que estas situaciones provoquen sufrimiento, dolor, tristeza y angustia o ansiedad; emociones que pueden llegar a somatizarse.

Una crisis personal pone a prueba nuestra capacidad de resistencia y nuestra fuerza de voluntad. Ante las crisis podemos adoptar dos estrategias: aceptarlas e intentar salir fortalecidos o, al contrario, hundirnos. En ese preciso momento determinamos si la crisis se convertirá en una oportunidad para crecer o en una situación que de lugar a un trastorno adaptativo.


¿Cómo superar una crisis personal?

Una crisis personal o vital no es un trastorno en sí, pero si sentimos que tenemos dificultades para afrontarla es recomendable pedir ayuda. En estos casos la terapia se dirige a lograr que la persona acepte los acontecimientos, active sus recursos de afrontamiento y sus fortalezas y logre reestructurar su “yo” para hacerle frente a las nuevas demandas de una manera más eficaz.

En MuchasVidas Psicología trabajamos desde la psicoterapia breve e integramos diferentes herramientas para lograr una aproximación personalizada, logrando llegar al fondo de lo que te preocupa para ayudarte a solucionarlo. Con nuestra terapia lograrás:
  • Aceptar la nueva situación minimizando su impacto emocional y, por consiguiente, logrando que sea menos dolorosa
  • Desarrollar habilidades de resolución de conflictos
  • Mayor autoconocimiento y más confianza en tus capacidades
  • Adecuar tus expectativas a la nueva situación
  • Aceptar las pérdidas y los cambios como una parte inevitable de la vida
  • Salir fortalecido desarrollando una actitud más resiliente
  • Concentrarte en los aspectos positivos que, debido al impacto emocional, no has sido capaz de ver

Por otro lado, una crisis personal muchas veces lo que nos indica es que no estamos satisfechos con algún aspecto de nuestra vida y tenemos que cambiar algo, en estos casos, la crisis personal supone una oportunidad para replantearnos nuestra vida y hacer cambios importantes. En el caso de que la crisis personal tenga como causa una situación externa que no te satisface y que está en tu mano cambiar (aunque tengas miedo o dudas), podemos ayudarte a través del coaching a tomar decisiones  y acompañarte en el proceso de establecer y alcanzar nuevas metas para cambiar el rumbo de tu vida.



Distimia


¿Qué es la distimia?

La distimia, también llamada trastorno distímico, es un tipo de depresión crónica que causa que los estados de ánimo de la persona estén normalmente bajos.

Los síntomas no son tan acusados como los de la depresión grave y suele ser más frecuente en mujeres (2 o 3 veces más propensas a padecerla que los hombres) que sienten este estado casi cada día y llevan con él al menos 2 años.

El sujeto distímico se describe a sí mismo como “triste” o “desanimado”, perdiendo el interés por las cosas y viéndose a menudo como inútil y poco interesante.


Causas de la personalidad depresiva

La causa exacta es poco conocida. Mucha gente con distimia tiene problemas como ansiedad, abuso de drogas o alcohol. También, pueden tener antecedentes de depresión más intensa y por eso, se vuelva a manifestar en forma de distimia.

En las personas más mayores, la distimia se asocia con la dificultad de cuidar de uno mismo, la soledad o las enfermedades médicas. La mujer o el hombre de avanzada edad pierde interés por el día a día.


Síntomas depresivos

¿Te sientes identificado con 2 o más de los siguientes síntomas? Ten confianza. Es hora de ponerle solución.
  • Sentimiento de desesperanza. Se pierde interés en cualquier actividad.
  • Demasiadas o pocas horas de sueño.
  • Fatiga excesiva.
  • Baja autoestima.
  • Falta de apetito o comer en exceso.

Consecuencias de la personalidad depresiva

No tener pasión ni entusiasmo por tu vida claramente tiene consecuencias negativas para la persona. La distimia puede hacer que la calidad de tu vida se vea reducida y que comiences a aislarte de los demás.

Con el tiempo, el aislamiento puede desencadenar problemas en el trabajo o en la escuela. Si la distimia empeora, se puede convertir en una depresión grave, aumento de ansiedad e incluso, en los casos más extremos, intentos de suicidio.



Duelo


Superar el duelo 

Superar el duelo por la muerte de un ser querido es uno de los mayores retos a los que todos nos enfrentamos en nuestra vida.

A pesar de esto, en la mayor parte de los casos el duelo se resuelve con el paso del tiempo y la persona puede continuar con su vida, pero hay ocasiones en que no se consigue elaborar la pérdida y se produce lo que llamamos un duelo complicado o patológico.

Cuando se produce una muerte inesperada o traumática o la persona que sufre el duelo tenía sentimientos de ambivalencia hacia el difunto es más probable que se produzca un duelo patológico o complicado.


Fases del duelo para superar una muerte

La elaboración del duelo tras una muerte supone pasar por emociones dolorosas que constituyen las diferentes etapas o fases del duelo, pero estas emociones no se presentan de forma ordenada y muchas veces aparecen mezcladas unas con otras.

Las fases del duelo por la pérdida de un ser querido son las siguientes:
  1. Negación: la persona no acepta la muerte, puede entrar en estado de shock y sentir la sensación de que está viviendo un sueño o pensar que la persona va a  aparecer en cualquier momento, puede haber una cierta sensación de irrealidad y las emociones se pueden bloquear. En esta etapa pueden aparecer síntomas de ansiedad como mareos, hiperventilación o insomnio y si la ansiedad llega a ser extrema pueden incluso producirse ataques de ansiedad.
  2. Culpa: la persona puede sentirse culpable por la muerte del otro o sufrir por “no haber hecho lo suficiente” o “por no haberse portado bien con el otro”, por ejemplo, sintiéndose culpable por haber provocado una discusión. 
  3. Desesperanza: en esta etapa la emoción principal es la tristeza al hacerse consciente de la pérdida. Este dolor nos hace conectar con un sentimiento profundo de soledad y vacío y podemos llegar a tener la sensación de que sin el otro no podemos vivir. 
  4. Rabia: Los sentimientos de frustración y de rabia cuando se produce una muerte son naturales, y es necesario hacer consciente esta emoción para no transformarla en rabia hacia nosotros mismos pues es cuando surge la culpa patológica. 
  5. Aceptación: cuando aceptamos la muerte es cuando podemos empezar a rehacer la vida. Cuando aceptamos que la otra persona ya no está no quiere decir que ya no nos duela o no la echemos de menos. Aprendemos a vivir si ella, aunque siempre nos quedará su recuerdo.

Superar una muerte a través de la terapia psicológica del duelo

Aunque el dolor que conlleva la muerte de un ser querido es inevitable, un psicólogo puede aligerar la carga del sufrimiento y guiar a la persona en la elaboración del duelo, previniendo o resolviendo un duelo patológico o complicado.

La terapia psicológica para el tratamiento del duelo nos ayuda a manejar la ansiedad, la culpa, la rabia o la tristeza que sobrevienen tras la muerte de un ser querido.

Aunque en general una muerte significativa es un momento clave para recibir ayuda psicológica, hay ocasiones en las que es especialmente importante acudir a un psicólogo que desde el acompañamiento y la comprensión nos ayude a avanzar y superar el duelo.

En muchas ocasiones patologías como la depresión o los trastornos de ansiedad tienen su origen en un duelo mal elaborado. 

En MuchasVidas Psicologia trabajamos con una terapia psicológica destinada a aliviar y manejar las emociones dolorosas que surgen tras una muerte significativa. 



Inestabilidad emocional


¿Sospechas que puedes sufrir inestabilidad emocional?

¿Un día te encanta algo y al día siguiente lo detestas?

¿Sueles reír en situaciones inapropiadas y no puedes contenerte?

¿Lloras a menudo sin saber muy bien por qué?

¿Empiezas una actividad con mucho entusiasmo pero no logras terminarla porque pierdes el interés?

Si pasas de la pasión a la indiferencia con rapidez, tu estado emocional fluctúa con facilidad y no logras terminar ningún proyecto porque pierdes fácilmente ese empuje inicial, es probable que seas víctima de la inestabilidad emocional.

La inestabilidad emocional, también conocida como desequilibrio emocional, es una alteración de la afectividad. La persona presenta una gran variación en sus estados emocionales, su vida está permeada por altibajos del estado de ánimo que no tienen un motivo aparente o que no corresponden por su intensidad con las causas que lo originaron.

La persona inestable emocionalmente vive permanentemente en una montaña rusa de emociones, pues es incapaz de conservar los afectos durante cierto tiempo. De hecho, a lo largo de un mismo día puede pasar de la euforia a la tristeza absoluta.

No obstante, para comprender la inestabilidad emocional es necesario entender la diferencia entre las emociones y el estado de ánimo. Las emociones son más intensas y variables, casi siempre surgen como una respuesta inmediata ante determinadas situaciones del medio. Al contrario, el estado de ánimo es más estable a lo largo del tiempo.

Existen emociones, como la sorpresa, que duran muy poco, apenas unos segundos o minutos, otras pueden extenderse un poco más, como el miedo o la alegría. Sin embargo, el estado de ánimo suele durar días o incluso semanas, pues es un sentimiento de fondo que persiste a lo largo del tiempo, ya que está determinado por múltiples factores, desde las características del sistema nervioso hasta las vivencias, el estilo de vida y el biorritmo.

Sin embargo, en la persona emocionalmente inestable, el estado de ánimo varía con frecuencia. Aunque se debe aclarar que la inestabilidad emocional es una característica de personalidad, no se considera un trastorno propiamente dicho. Aún así, en determinados casos puede convertirse en el síntoma de un problema, como en el trastorno límite de personalidad, la ciclotimia o el trastorno bipolar.


¿Cómo saber cuándo se trata de un rasgo de personalidad o del síntoma de un trastorno?

Varios trastornos psicológicos vienen acompañados de un desequilibrio emocional. Sin embargo, en algunos casos la persona presenta una inestabilidad emocional, pero no cumple con el resto de los requisitos que permiten diagnosticar un trastorno, en ese caso se hace referencia simplemente a una característica de personalidad.

Por ejemplo, en el caso del trastorno límite de personalidad, además de la inestabilidad afectiva suelen presentarse otros síntomas, como una alteración de la identidad o autoimagen, una ideación paranoide, problemas para controlar la ira y la impulsividad o comportamientos auto-lesivos.

En el caso del trastorno bipolar, aparecen episodios en los cuales la persona pasa de la manía a la depresión, sus estados de ánimo se alternan con gran rapidez y suelen provocar problemas como la agitación motora, el insomnio, la alteración del apetito e incluso la aparición de síntomas psicóticos e ideación suicida. Esta situación provoca un gran deterioro social o laboral, de hecho, a menudo estas personas necesitan ser hospitalizadas.


Los síntomas de la inestabilidad emocional
  • Euforia. Durante este periodo, la persona experimenta un optimismo intenso, se ilusiona y motiva mucho, cree que será capaz de lograr cualquier cosa que se proponga. Se muestra cariñosa, optimista, extrovertida y simpática por lo que logra establecer relaciones interpersonales con facilidad.
  • Tristeza. Durante esta fase, la persona pierde la motivación y el interés por lo que le rodea. Se siente abatida, triste y no es capaz de experimentar placer. También es usual que aparezca una sensación de tedio e irritabilidad que termina dañando sus relaciones interpersonales.
  • Inconstancia. La persona con inestabilidad emocional emprende nuevos proyectos cuando se siente motivada y eufórica, pero es común que los deje a mitad cuando entra en la fase depresiva pues estos dejan de interesarle. Como resultado, a menudo su vida se convierte en una cadena de proyectos inconclusos.
  • Baja tolerancia a la frustración. La persona con inestabilidad emocional tiene dificultades para controlar sus emociones, por lo que a menudo termina frustrada con sus propios comportamientos o con los proyectos que ha dejado atrás. Tampoco suele tolerar muy bien los pequeños roces cotidianos y una frase o un simple gesto de otra persona pueden ser suficientes para generar un estado de ánimo marcado por la frustración y la tristeza.
  • Dificultad para separar las diferentes áreas de la vida. Si la persona inestable emocionalmente tiene algún conflicto en el área familiar, lo traslada inmediatamente al trabajo o a los amigos, ya que no es capaz de aislar las diferentes esferas de su vida. Obviamente, esto reporta consecuencias negativas en todos sus ámbitos de actuación.
  • Inseguridad. Estas personas necesitan tener constantemente a otros en quien apoyarse, cuando les falla este sustento, se sienten perdidas y enfadadas por lo que suelen alimentar una profunda desconfianza, que sienta sus bases en su baja autoestima.

Las causas de la inestabilidad emocional

En la base del desequilibrio emocional se pueden encontrar diferentes factores, desde los cambios en los niveles de energía causados por las fluctuaciones del metabolismo y el biorritmo, hasta problemas de sueño o de concentración. De hecho, no es inusual que las personas con un Trastorno por Déficit de Atención también presenten labilidad emocional. Además, se ha apreciado que en algunos casos este problema puede ser el resultado de crisis epilépticas o del consumo de drogas.

No obstante, la causa más común de la inestabilidad emocional es el estrés y un estilo de vida poco equilibrado. Por ejemplo, se conoce que los niveles de glucosa en sangre pueden afectar el estado de ánimo y que existen diferentes alimentos que pueden generar una sensación de tranquilidad mientras que otros pueden potenciar la depresión.

En los últimos años también se ha profundizado en la química cerebral de las personas que tienen un desequilibrio emocional, pues se sabe que la genética desempeña un papel importante en la aparición de este problema. Se ha hallado que existen niveles anormales en algunos neurotransmisores, como la serotonina, que está involucrada en la regulación de los estados de ánimo y las emociones, la norepinefrina, relacionada con el aprendizaje, la memoria y la activación física, y la dopamina, vinculada a la motivación y el placer.

También se ha descubierto que las personas con un desequilibrio emocional presentan cambios en algunas estructuras cerebrales. Por ejemplo, se ha apreciado una reducción de la materia gris, un número menor de células gliales y neuronas más pequeñas en áreas como la corteza prefrontal, la amígadala y el hipocampo, zonas que se encargan de regular los estados emocionales.


La inestabilidad emocional en la mujer

La inestabilidad emocional es más frecuente en las mujeres, la proporción es 2:1, lo cual no es extraño, ya que el cuerpo femenino está más expuesto a las variaciones hormonales. De hecho, en comparación con los hombres, las mujeres presentan una mayor reactividad ante el estrés.

El Síndrome Premenstrual, por ejemplo, ocasiona una variación en los niveles de estrógenos que suele generar lo que se conoce como Trastorno Disfórico Premenstrual, un cuadro que es más común después de los 30 años y afecta entre un 8 y un 10% de las mujeres. En estos casos suele aparecer irritabilidad, angustia, tristeza y un marcado desequilibrio emocional.

El embarazo también es otra etapa en la cual se producen cambios hormonales importantes. De hecho, muchas mujeres embarazadas experimentan una gran labilidad emocional durante la gestación, marcada por cambios extremos en los estados de ánimo, una gran sensibilidad, irritabilidad, angustia y tristeza.

Sin embargo, no se trata simplemente de las hormonas. Tradicionalmente, las mujeres han sido más “emocionales” que los hombres. Como parte de su rol de género, a las mujeres se les ha permitido expresar sus emociones con mayor libertad, mientras que a los hombres se les ha obligado a dominarlas o esconderlas.

La frase “los hombres no lloran” es el ejemplo más fehaciente, pero culturalmente se espera que los hombres tampoco muestren miedo y que sus expresiones de afecto sean más contenidas. Esta expectativa social puede haber hecho que los mecanismos de control emocional masculinos sean mucho más eficaces que los de las mujeres y, como resultado, estas pueden ser más proclives a la inestabilidad emocional.


Las consecuencias de la inestabilidad emocional

En un primer momento, la persona que sufre de inestabilidad emocional puede dar la impresión de que es feliz, pero en realidad vive con la pesada carga de no poder consolidar sus proyectos. Esto la puede llevar a abandonar una carrera universitaria, un puesto de trabajo o a romper una relación de pareja, por lo que a menudo, cuando mira hacia atrás, se siente frustrada al hacer inventario de todo lo que no ha podido lograr.

Los constantes vaivenes emocionales también perjudican sus relaciones interpersonales, sobre todo porque quienes le rodean nunca saben a qué atenerse. Una simple frase o un gesto sin importancia pueden generar una crisis de angustia o un arrebato de ira. Esa reacción exagerada deja perplejos a los demás, que no saben cómo comportarse y prefieren evitar a la persona, que a menudo se queda sola.

En otras ocasiones, la falta de seguridad y los problemas de autoestima hacen que la persona inestable emocionalmente ponga a prueba a quienes están a su lado, para saber si puede confiar en ellos. Como resultado, sus amigos o pareja suelen estar sometidos a una tensión y un escrutinio constantes que termina afectando a la relación.

En el ámbito laboral, esta persona suele tener problemas no solo con sus compañeros de trabajo, sino también con sus jefes. Por eso, en algunos casos estos toman la decisión de prescindir de sus servicios. Este fracaso se suma a una larga lista de problemas que genera un círculo vicioso que intensifica los cambios de humor y afecta aún más a su autoestima.



Trastorno bipolar


¿Qué es el trastorno bipolar?

El trastorno bipolar también se conoce como enfermedad maníaco – depresiva.

Se trata de una afección por la cual la persona combina períodos de manía con otros periodos de depresión.


Tipos de trastorno bipolar

Nos encontramos con 3 tipos distintos:
  1. Trastorno bipolar tipo 1. Personas que han padecido al menos un episodio completo de manía con temporadas de depresión grave.
  2. Trastorno bipolar tipo 2. Nunca han tenido un episodio maníaco completo pero sí han pasado por periodos de alta energía e impulsividad combinados con otros de depresión.
  3. Ciclotimia. Es el tipo más leve. Los cambios de estados de ánimo no son tan frecuentes ni intensos.

Causas del trastorno bipolar

La mayoría de expertos y estudios coinciden en que las enfermedades mentales no son causadas por una sino por varias causas. En el caso del trastorno bipolar, pueden intervenir estos factores:
  • Factores genéticos. En familias, con antecedentes de trastornos bipolares, los familiares directos (padres, hijos…) tienen más posibilidades de tener algún problema que aquellos que no tienen un caso cercano.
  • Acontecimientos dramáticos. Una muerte en la familia, la pérdida de un trabajo o un abuso sexual. Una situación de estrés puede hace que aparezca el trastorno.
  • Desequilibrio en el cerebro. Sustancias bioquímicas responsables de controlar las funciones del cerebro se llaman neurotransmisores, por ejemplo la serotonina y la dopamina. Si hay desequilibrio de uno o más neurotrasmisores, hay que tomar medidas.

El trastorno bipolar y sus síntomas

Una persona con trastorno bipolar muestra algunos de los siguientes síntomas. 
  • No  necesita dormir muchas horas
  • Se distrae fácilmente
  • No controla su genio
  • Se excede en comportamientos como comer en exceso
  • Tiene relaciones sexuales con muchas parejas

Si coincide con la fase depresiva, en los tipos de trastorno bipolar 1 y 2, los síntomas más comunes son:
  • Tristeza
  • Dificultad para concentrarse
  • Fatiga generalizada
  • Menos autoestima
  • Intentos de suicidio
  • Abandono de amistades y entorno

Consecuencias más comunes

La adicción al trabajo podría estar causando problemas en tu salud y en muchas más áreas de tu vida.
  • No descansas lo suficiente.
  • Te sientes mejor en el trabajo que con tu familia.
  • Crees que es indispensable trabajar mucho.
  • Te has olvidado de tus aficiones

Psicoterapia trastorno bipolar

En estos casos, siempre combinamos una terapia psicológica con la receta de fármacos adecuados.

En MuchasVidas Psicología, utilizamos técnicas vanguardistas como la hipnosis clínica, EFT o EMDR. Son eficaces porque permiten acceder a las emociones grabadas en el cerebro.  

Si llamas hoy y pides una primera sesión, podemos comenzar a buscar la solución y la terapia más apropiada.