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Terapia Infantil


¿Qué es un psicólogo infantil?

Es un psicólogo especializado en el desarrollo evolutivo de niños y adolescentes. Este profesional se encarga de aplicar técnicas y estrategias terapéuticas que ayuden al niño/adolescente  y a su familia a desarrollar recursos propios para afrontar el problema que les acontece. Dentro del área de psicología infantil abordamos los problemas desde una perspectiva sistémica teniendo en cuenta tanto lo personal como lo familiar y escolar, ya que las etapas tempranas de la vida son decisivas para el desarrollo futuro del niño.

¿Qué es la terapia familiar sistémica dentro de la psicología infantil?

La familia desempeña un papel fundamental en el proceso de maduración y autonomía personal en los más pequeños; enseña a sus miembros a enriquecerse como personas y a interaccionar con su entorno social. Es dentro del sistema familiar donde se adquieren las habilidades necesarias para afrontar los conflictos de la vida adulta, al mismo tiempo que aporta el afecto y la protección necesarios para el desarrollo de una buena autoestima.
La familia va pasando por diferentes transiciones en su ciclo vital: la llegada de un nuevo miembro en la familia, la escolarización de sus hijos, la adolescencia, la entrada de un hijo al mundo laboral, la independencia de los hijos… Todos estos acontecimientos y otros muchos que pueden resultarnos inesperados obligan a la realización de cambios para poder ir adaptándose a las demandas de las diferentes etapas evolutivas.

En ocasiones, estos cambios en los que se ve sometida toda la familia, generan obstáculos, ya que se hace necesario plantear y aplicar soluciones nuevas para las nuevas circunstancias. Una mala adaptación puede dificultar la reestructuración familiar dando lugar a la aparición de síntomas en algunos de sus miembros. La conducta sintomática es por tanto una señal de que la familia ha perdido su equilibrio habitual y necesita volver a recuperarlo. Si la familia se mantiene unida en la búsqueda de un nuevo equilibrio puede poner fin a la larga cadena de interacciones basadas  en círculos viciosos que generan angustia, tristeza, depresión, miedos, agresividad… y que complican aún más el proceso de adaptación. Por tanto, el síntoma es el mejor regalo que un hijo puede darnos porque nos hace conscientes de que algo está ocurriendo en el sistema familiar y nos avisa de que algo debe cambiar. 

La familia necesitará movilizar sus recursos internos cuando, en este caso el niño, empiece a presentar alguno de los siguientes síntomas: el niño no hace caso y no sigue nuestras pautas y límites indicados, tiene problemas con sus compañeros, es demasiado activo e inquieto, tiene problemas académicos, le cuesta controlar sus esfínteres, tiene problemas para dormir, está deprimido, está triste y ha perdido el interés por cosas que le apasionaban, tiene problemas para comer o no como bien,  nos vamos a separar y no queremos hacerle daño, el niño es tímido y no se relaciona con otros niños de su edad, está todo el día enganchado a las nuevas tecnologías….

Si su hijo presenta algunos de estos síntomas y/o problemáticas puede ser el momento para contactar con nuestro servicio de Psicología Infantil. Las profesionales de MuchasVidas guiarán a la familia en ese proceso, permitiendo que el niño recupere su estado de bienestar emocional. 

¿Necesitan los niños ir a un psicólogo infantil?

Normalmente los adultos suelen pensar que los niños no tienen problemas o los minimizan, ya que creen que las dificultades son cosas de mayores. Al mismo tiempo, algunas personas creen que estas dificultades infantiles se resolverán con el paso del tiempo.
Pero los niños al igual que los adultos también sufren y tienen dificultades para afrontar las tareas de la vida diaria, son personas con sentimientos, que se entristecen cuando sucede un hecho negativo, que se frustran cuando suspenden un examen o que tienen rabia cuando no consiguen lo que se proponen. Por todo ello, también necesitan ayuda de profesionales cuando sus problemas y/o dificultades superan sus recursos personales y los de su familia, atacando al bienestar familiar y personal.

¿Es importante que le cuente a mi hijo que va a visitar a un profesional de la psicología?


A los niños no se les debe mentir, ya que si descubren que se les ha mentido perderán la confianza en nosotros y aprenderán que mentir es un recurso positivo para enfrentarse a la realidad. Por tanto, es importante que se les explique con naturalidad dónde van a ir, sería conveniente sentarse con el niño y explicarle tranquilamente que van a acudir a un centro donde les atenderá un psicólogo (profesional parecido al profesor) con el que jugarán y conversarán, de esta forma el niño acudirá a la sesión más relajado y con las expectativas claras sobre lo que se va a encontrar. Además, se les puede comentar que un psicólogo no trata únicamente trastornos, sino que es un profesional que acompaña a las personas en momentos difíciles, y poderles poner de ejemplo los psicólogos deportivos, que ayudan a los deportistas a prepararse para las competiciones; o los psicólogos que están en los colegios. Otra cuestión importante es no culpabilizar al niño y decirle que el problema es suyo, sino que es una dificultad familiar que influye a toda la familia, por eso le acompañamos y participamos en la terapia. 

¿Qué sintomas o trastornos pueden estar afectando a mi hijo?


Trastornos hiperactivos


El trastorno por déficit de atención con hiperactividad, es un trastorno ampliamente diagnosticado en nuestra sociedad, y que ha recibido muchas críticas… Además, todas estas confusiones ante el trastorno se acrecentaron con la noticia del psiquiatra que “descubrió” el TDAH, cuando confesó que este trastorno fue un invento. Desde MuchasVidas pensamos que lo importante no es si el niño tiene o no tiene TDAH, sino que para la psicoterapia lo relevante es saber qué síntomas presenta el niño y cómo afectan estos a su vida diaria, a su familia y al colegio; con el objetivo de proporcionarle las herramientas para conseguir su estado de felicidad y de bienestar. En MuchasVidas apostamos por la psicoterapia, en lugar de la utilización de medicación como el metilfenidato, del que no se conoce la repercusión que puede tener en el cerebro del niño a largo plazo. 
Según el DSM-IV el TDAH comprendería seis o más de los siguientes síntomas de desatención o seis o más de los siguientes síntomas de hiperactividad-impulsividad, que hayan persistido por lo menos durante seis meses con una intensidad desadaptativa e incoherente en relación con el nivel de desarrollo: 

Falta de atención (o desatención)
  1. A menudo no presta atención suficiente a los detalles o incurre en errores por descuido en las tareas escolares, en el trabajo o en otras actividades 
  2. A menudo tiene dificultades para mantener la atención en tareas o en actividades lúdicas
  3. A menudo parece no escuchar cuando se le habla directamente 
  4. A menudo no sigue instrucciones y no finaliza tareas escolares, encargo u obligaciones en el centro de trabajo (no se debe a comportamiento negativista o a incapacidad para comprender las instrucciones) 
  5. A menudo tiene dificultad para organizar tareas y actividades 
  6. A menudo evita, le disgusta o es renuente en cuanto a dedicarse a tareas que requieren un esfuerzo mental sostenido (como trabajos escolares o domésticos) 
  7. A menudo extravía objetos necesarios para tareas o actividades (como juguetes, trabajos escolares, lápices, libros o herramientas) 
  8. A menudo se distrae fácilmente por estímulos irrelevantes i. A menudo es descuidado en las actividades diarias 

Hiperactividad 
  1. A menudo mueve en exceso las manos o los pies o se remueve en el asiento 
  2. A menudo abandona su asiento en la clase o en otras situaciones en las que es inapropiado hacerlo
  3. A menudo corre o salta excesivamente en situaciones en las que es inapropiado hacerlo (en los adolescentes o adultos puede limitarse a sentimientos subjetivos de inquietud) 
  4. A menudo tiene dificultades para jugar o dedicarse tranquilamente a actividades de ocio
  5. A menudo ‘está en marcha’ o actúa como si ‘tuviera un motor’ 
  6. A menudo habla en exceso 

Impulsividad 
  1. A menudo precipita respuestas antes de haber sido completadas las preguntas
  2. A menudo tiene dificultades para guardar turno 
  3. A menudo interrumpe o se inmiscuye en las actividades de otros (p.ej., se entromete en conversaciones o juegos) 

Desde MuchasVidas apostamos por la evaluación de los síntomas que al niño le impiden tener un desarrollo adaptativo a su edad, más que por el etiquetaje. Nuestro enfoque considera que la etiqueta, en muchas ocasiones, puede favorecer a que la familia o el niño se sientan culpables, lo cual no debería ser así. Todos los padres quieren lo mejor para sus hijos y este tipo de síntomas no significa que se esté actuando mal, sino que el sistema familiar necesita un cambio para poder seguir funcionando correctamente. Aunque una situación nos descontrole podemos mirarla desde otra perspectiva, y desde nuestra consulta te ayudaremos a poder comprender de una manera más amplia los funcionamientos familiares que pueden estar participando en el mantenimiento de la situación.

Control de esfínteres


Eneuresis y encopresis

Se ha de tener en cuenta que el desarrollo del control de esfínteres está relacionado con el desarrollo madurativo de los niños y depende,  por tanto, de la edad. Aproximadamente, entre el primer y el segundo año de vida el niño aprende a reconocer que tiene la vejiga llena, y no es hasta los 3 años cuando adquiere la capacidad de retener y posponer la orina unos momentos, es a los 4 años cuando e capaz de comenzar a inhibir el flujo orinal, y a los 5 años cuando es capaz de evacuar e inhibir a voluntad. Ambos trastornos se ha observado que pueden estar relacionados con problemas emocionales, conductuales y/o sociales (nacimiento de un nuevo hermano, problemas en el colegio, rechazo social…).

ENEURESIS: se produce según el DSM-IV  por la emisión repetida de orina durante el día o la noche, en la cama o en la ropa, la mayoría de veces de forma involuntaria, aunque en ocasiones intencionada. Puede ser que el niño no haya aprendido a controlar sus esfínteres, o puede ser que el niño una vez adquirido el control de esfínteres deje de controlarlo. 

ENCOPRESIS: se produce según el DSM-IV  por la emisión repetida de heces en lugares inaduecados, en el suelo o en la ropa, la mayoría de veces de forma involuntaria, aunque en ocasiones intencionada.

Con una evaluación del problema y la aplicación de técnicas narrativas y juegos, se puede conseguir que el niño controle sus esfínteres, permitiéndole poder ir a casa de otros amigos a jugar y a dormir, ir de excursión, evitar burlas de otros compañeros… eliminando el sufrimiento que esto genera en los padres. Permitiendo un desarrollo saludable del niño y aumentando el bienestar de toda la familia. 

Trastornos de la conducta alimentaria


Anorexia,  Bulimia, Obesidad, Pica, Rumiación, Trastorno de la ingesta. 

La conducta alimentaria de los más pequeños va modificándose desde la alimentación proporcionada por los adultos hasta la total autonomía en la conducta y la elección.  

Es importante que los cuidadores tengan en cuenta que existen rechazos y preferencias a algunos tipos de comidas que dependen de la edad y de la cultura, y que el apetito también es otro factor que hay que tener en cuenta y que varía según la edad del niño. Por tanto, los padres han de ser conscientes de estos y otros factores que afectan a la correcta alimentación del niño, y conocer que estos pueden influir en el correcto desarrollo de éste. Además, también existe una estrecha relación entre los trastornos de la conducta alimentaria y los trastornos emocionales: tristeza, ira, frustración, ansiedad…

OBESIDAD: la obesidad no está incluida dentro de los manuales diagnóstico, como el DSM-IV, pero puede, pero puede estar relacionada con trastornos emocionales como la ansiedad y la depresión. Además, los estados de ánimo negativos y los problemas conductuales que pueden manifestar los niños obesos, como la expectativa de ser rechazados por los otros, pueden deberse a su obesidad. 

PICA: se trata de la ingestión persistente de sustancias no nutritivas, inapropiada para el nivel de desarrollo de niño, que se da durante un periodo aproximado de un mes. 
Las sustancias típicas ingeridas en niños pequeños: pintura, yeso, ropa, cabello…; niños de más edad: arena, insectos, hojas…

RUMIACIÓN: regurgitación y nuevas masticaciones repetidas de alimento que lleva a cabo un niño tras un periodo de funcionamiento normal y que dura por lo menos un mes. 

ANOREXIA NERVIOSA: supone un rechazo a mantener el peso corporal igual o por encima del valor mínimo normal considerando la edad y la talla.  Esta pérdida de peso puede deberse a la realización de dietas, con ayunos e intenso ejercicio, o puede estar provocada por atracones seguidos de vómitos y/o utilización de laxantes. 

BULIMIA NERVIOSA: se caracteriza por la presencia de atracones recurrentes en un corto espacio de tiempo. Después de estos atracones se realizan dos tipos de conductas: el uso del vómito y/o de laxantes; o el ayuno y/o el ejercicio intenso. 

Con una evaluación en profundidad del problema y con la participación de la familia en la terapia, podemos conseguir, mediante la utilización de técnicas sistémicas, que la hora de la comida se convierta en un momento de placer en familia, en el que compartir momentos agradables que han pasado a lo largo del día, y dejar de lado el estrés y el miedo a que llegue el momento de sentarse en la mesa. 

Trastornos de la ansiedad en la infancia


La ansiedad y el miedo son respuestas del organismo ante lo que es percibido como una amenaza.

Mientras el miedo se presenta ante un estímulo concreto, la ansiedad es activada por una amenaza más difusa, menos clara. Ambas activan la respuesta de lucha o huida, nos preparan para la acción y en ciertos momentos resultan necesarias. El problema viene cuando la ansiedad o miedo son desproporcionados, limitantes o suceden ante estímulos que objetivamente no representan un peligro y nos encontramos con una ansiedad desadaptativa que hace sufrir o limita la vida de la persona. Entonces hablamos de un trastorno de ansiedad. 

Los miedos más típicos en la infancia serían: el miedo a la separación, la timidez social, el miedo al fracaso, el miedo a la oscuridad, a los animales, a los malos sueños…

Se ha de tener en cuenta que en la infancia los trastornos de ansiedad pueden enmascararse y producir síntomas psicosomáticos: nauseas, vómitos, dolores de cabeza… que pueden hacer que el niño evite enfrentarse con la situación que teme: asistir al colegio, que su mamá se vaya de cena, hablar en público…

La ansiedad por separación es parte del proceso evolutivo del niño que suele comenzar a los 8 meses y suele acompañar al niño hasta la infancia. Pero en algunos casos esta ansiedad supera en intensidad, en duración y en gravedad lo que cabria esperar en el propio desarrollo del niño: miedo excesivo a separarse de sus figuras de referencia, sueños repetitivos de que algo puede ocurrir y separarle de sus seres queridos (como, muertes y enfermedades), miedo a estar fuera de casa, resistencia para asistir al colegio… 

Si sospecha que su hijo está sufriendo alguno de estos síntomas, no dudes en consultarnos, porque puede ser que su hijo se esté enfrentando a alguna situación que le preocupa y le angustia, y no sabe cómo decírselo. Desde MuchasVidas podemos darle herramientas y recursos para afrontar esas situaciones y para poder aumentar su sensación de tranquilidad y de bienestar. 

Problemas del sueño


Los problemas del sueño muchas veces se producen por la creencia que los adultos tenemos de la cantidad de horas que un niño debe o tiene que dormir para un correcto desarrollo. Es normal que hasta los 4 años un niño quiera dormir con sus padres, que se despierte en mitad de la noche por una pesadilla… Pero si estos despertares nocturnos, estas pesadillas impiden que su hijo tenga fuerzas al día siguiente para afrontar sus actividades y/o sus tareas no duden en pedir ayuda profesional para que su hijo pueda tener la energía suficiente para tener un nivel de bienestar óptimo.

Desde MuchasVidas analizaremos su problema y aplicaremos las técnicas más adecuadas para que su niño descanse y pueda tener una vida sana. 

Trastornos depresivos


La tristeza y la depresión han sido problemas que se han asociado en mayor medida a la edad adulta, pero los niños también sufren este trastorno, lo que pasa es que su lenguaje no le permite expresarse como a un adulto. Normalmente los niños expresan su tristeza mediante la irritabilidad y la ira, problemas para conciliar el sueño, síntomas psicosomáticos: dolor de cabeza, dolores musculares, nauseas… Por tanto, si cree que su hijo padece alguno de estos síntomas no dude en consultarnos, desde MuchasVidas realizaremos una exploración y evaluación exhaustiva del problema para poder aplicar las técnicas adecuadas para que su hijo recupere su felicidad. 

Celos infantiles


Los celos infantiles suelen ser una reacción normal cuando llega un nuevo hermanito en la familia, ya que el niño siente que sus figuras de apego principales ya no son sólo para ellos, sino que tiene otra persona a la que atender y cuidar. Si esto ocurre intenta que su hijo pueda expresarse e intenta comprenderle. Si observa que estos síntomas persisten y que necesita ayuda profesional, desde MuchasVidas podemos ayudarle y ofrecerle herramientas para superarlos. 

Fracaso escolar o bajo rendimiento académico


Muchos padres temen llegar a casa y encontrarse con la tarea de hacer los deberes, porque esto supone discusión, enfados, lloros…  Si su hijo tiene dificultades para enfrentar sus tareas escolares y esto provoca discusiones familiares y es un momento negativo para todos, no perpetúes el problema y actúa, consulta a un profesional que pueda saber qué le está ocurriendo a su hijo para que esta tarea le sea tan complicada. El fracaso escolar y el bajo rendimiento académico no tienen porque estar relacionados con la inteligencia de su hijo, sino que puede que otros problemas como el acoso escolar, la depresión, la ansiedad… le estén sucediendo. Desde MuchasVidas apostamos por analizar el problema en toda su complejidad y aplicar las técnicas apropiadas para que su hijo alcance un rendimiento académico óptimo. 

Problemas de aprendizaje


Los problemas de aprendizaje no sólo afectan al rendimiento académico, sino que también afectan al bienestar, a la autoestima y a la felicidad de nuestros/as hijos/as. Por tanto, es importante realizar una correcta exploración para poder detectar de dónde vienen esas dificultades de aprendizaje y actuar lo antes posible. Cuando un niño fracasa en la lectura, escritura, razonamiento matemático… no sólo está teniendo problemas en reconocer palabras o realizar operaciones matemáticas, sino que está teniendo dificultades para afrontar las tareas que hace diariamente,  ya que el lugar en el que pasa la mayor parte de su tiempo es el colegio. 

Dentro de las dificultades del aprendizaje podemos destacar los trastornos de lectura: dislexia, trastorno de la escritura: disgrafía, trastornos de la comprensión: hiperlexia, trastornos por déficit de atención e hiperactividad, falta de concentración, ansiedad ante los exámenes… En MuchasVidas le ayudaremos a rebajar los niveles de ansiedad ante los exámenes, le enseñaremos técnicas de estudio, le mostraremos juegos, actividades y estrategias para mejorar su memoria.


Bullying, acoso escolar y/o ciberbullying


El bullying o acoso escolar es un problema cada vez más creciente en nuestro país, por el que muchos niños no quieren asistir al colegio, ya que son víctimas de insultos, rechazo e incluso agresión física por parte de sus compañeros. Para un niño que sufre acoso escolar es difícil afrontar esta situación, y es mucho más difícil trasladarla a los adultos. Por tanto, si siente que su hijo está sufriendo bullying no dude en consultar con profesionales que aborden esta problemática. 

El cyberbullying es una nueva forma de intimidación y acoso a través de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación. Como apunta la investigadora de la Universidad de Calgary, Qing Li, el cyberbullying es “un viejo problema en un nuevo envase”. 

Este tipo de agresiones conlleva:
  • Desequilibrio de poder elevado entre agresor y víctima.
  • Anonimato de los agresores (no sabemos con quien nos enfrentamos, lo que supone un nivel mayor de indefensión).
  • Se puede producir en cualquier momento y lugar (internet está en cualquier dispositivo electrónico y las 24 horas del día).
  • Se produce una difusión masiva de los contenidos (reenvío rápido de las agresiones, en 2 minutos el contenido puede tenerlo todos los compañeros del instituto).
  • Estas agresiones se escapan del control del agresor y la víctima. Se reproducen con gran facilidad y una vez en la nube es difícil su eliminación

Por tanto, es una problemática que conlleva graves consecuencias, ya que la víctima no puede escapar de la situación. Si cree que su hijo puede ser víctima o ha confesado que es víctima de ciberbullying escuche sus sentimientos y no le culpabilice.

Problemas de conducta (rabietas)


Los problemas de conducta están relacionados con la impulsividad, la tolerancia a la frustración, el auto-control… y son dañinos para toda la familia. Además, estos comportamientos pueden ir transformándose en comportamientos más violentos a lo largo del tiempo. Si tiene dificultades en abordar estos comportamientos de sus hijos no dude en consultar a un profesional que le ayude a afrontar estas situaciones familiares que merman su bienestar. 

Orientación a padres y/o escuela de padres


En MuchasVidas les ofrecemos un servicio de orientación a padres en el que poder trabajar los problemas que le preocupan con sus hijos, poder aprender a comunicarse de forma positiva con su hijo, aprender cómo prevenir y educar a su hijo en las nuevas tecnologías, saber gestionar las rabietas… 

Este servicio puede ir dirigido a grupos grandes de padres que decidan trabajar una misma problemática, a parejas de padres… Ustedes solicitan el taller, la temática y el número de participantes y nosotros lo adecuamos a sus necesidades. 

Además, ofrecemos talleres a padres primerizos que quieren enriquecerse de recursos para que su hijo crezca en una familia con el mayor bienestar posible.